miércoles, 10 de diciembre de 2008

Mi aventura de ser docente

Hola a todos:

Cuando yo comencé a elaborar mi tesis de Biología en la UNAM, tuve la oportunidad de ingresar a la SEP, trabajando de coordinadora de laboratorios de física y química, ahí no tenía contacto directo con los alumnos, sin embargo, una maestra tuvo incapacidad médica de un mes, y me estrené dándoles clases de química a niños de tercer grado de secundaria. La experiencia fue de mi agrado, aunque la indisciplina fue un factor sobresaliente, y nadie me dijo cómo hacerlo o si lo hice bien.

Al titularme de Bióloga, continué los estudios de maestría, y al mismo tiempo seguí trabajando en la secundaría donde conocí a un maestro que me invitó a trabajar en el Colegio de Bachilleres, dada mi trayectoria académica. En aquel tiempo creía que todo lo podía y acepté. Así fue como en 1994 comencé formalmente a impartir clases de Biología I a un grupo de 45 alumnos en el Colegio de Bachilleres.

Esta primera experiencia resultó muy estresante debido a que el día en el que dicho profesor me presentó con el jefe de materia, éste, inmediatamente, indicó iniciar al siguiente día, extendiéndome sólo el programa de la asignatura y solicitando mis documentos para la contratación. Preocupada me fui a revisar el programa y “preparar mi clase”, se imaginan cómo lo hice, obviamente, con muchas muchas deficiencias. Lo que vale ser reconocido es la intención que siempre tuve por preparar las clases.

Mi primer día de clases, con jóvenes de 16 o más años, fue aterradora por la inseguridad con la que llegué, puesto que no tenía una técnica, y mucho menos, una estrategia de enseñanza para aplicar. Lo agradable fue que los alumnos se pusieron contentos de tener clases por que no tenían maestro y se mostraron interesados y disciplinados.

Actualmente, con muchos cursos ya tomados y conociendo diferentes estrategias de enseñanza y aprendizaje, me siento muy segura dentro del aula y aunque los jóvenes están cada día más inquietos y con otros intereses, he llegado a la conclusión de que me gusta dar clases y que tengo un gran compromiso con ellos por las circunstancias, lamentables, en la que muchos de ellos se encuentran; además, siento tener una gran responsabilidad ya que son mi futuro: médicos, abogados, artistas, maestros, técnicos, etc., que algún día me otorgarán servicio.

Lamentablemente la profesión del maestro no nos remunera lo suficiente por lo que buscamos ingresos en otro trabajo, distrayéndonos de nuestro quehacer y restándole energía y dedicación. No obstante, es todo un reto continuar con la labor docente, a pesar de tener muchos factores en contra.

El nivel bachillerato considero que es muy importante dado que consolida las técnicas de enseñanza y, algunos, aprendizajes del nivel básico, y proporciona estrategias de enseñanza y aprendizaje independiente o autodidacta preparándolos para el nivel superior. Es un nivel clave para los alumnos y de mucha responsabilidad para los profesores.

Si bien es cierto que la remuneración es insuficiente, no tenemos horas de descarga para preparar materiales, no apoyan para realizar investigación ni otros estudios ni otros proyectos, obligan a desarrollar proyectos que no son de nuestro interés, y la infraestructura es obsoleta e insuficiente, el único motivo de satisfacción son mis propios alumnos; el hecho de que algunos deseen ser mejores personas, quieran aprender más y agradezcan haber aprendido, eso no tiene precio o ustedes qué opinan?

Saludos

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